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Ratzinger y sus plagas

En su momento, Jesús multiplicaba panes y peces y sanaba enfermos. Las visitas del Papa cambian el guión: se multiplican los agujeros negros en las cuentas públicas.La Biblia es un libro que conviene leer con un trankimazin en la mesilla.

Su protagonista, Dios, un ser de bondad y misericordia infinitas, cada pocas páginas pierde la cabeza y da rienda suelta a contradictorios arrebatos de cólera divina. Provoca terremotos, arrasa ciudades, convierte a mujeres en estatuas de sal, hace llover granizo de fuego, convoca plagas de langostas y, si le llevan mucho la contraria, aniquila a la humanidad con un diluvio. Cosas del Señor cuando tiene un mal día.

Desde que alcanzó la silla de San Pedro, el papa Ratzinger comulga con el Antiguo Testamento antes que con el Nuevo. Prefiere el Dios Padre Vengativo a un Jesús misericordioso. En sus viajes por el mundo no se multiplican los panes, y las ciudades que visita acaban devastadas por un armagedón de proporciones bíblicas. Son las cuatro plagas de Ratzinger.

- “Y Dios dijo: las plazas se llenarán de zombis del Opus Dei y Legionarios de Cristo, nostálgicos con banderas rojigualdas y seminaristas lobotomizados que cantarán canciones cursis”. (Libro de los hechos, 14, 27) Es cuestión de gustos. Comparadas con las legiones de opusdeístas que acompañan el recorrido papal, las langostas resultan menos fanáticas, incluso más amables.

- “Y Yhavé abrió el becerro dorado. Dijo el Papa: Daré dos misas y condenaré al Gobierno al fuego eterno por la ley del aborto. Y, entre una cosa y otra, sacaremos dinero de entre las piedras”. (Números, 23, 10) La visita del pontífice pone en marcha la máquina registradora. Algunos vecinos echan cuentas. En Barcelona (según un periódico tan anticatólico como La Razón) el alquiler de balcones con vistas al recorrido papal alcanza los 4.800 euros. Al mismo tiempo, párrocos de toda Galicia piden a sus fieles un esfuerzo extra: 10 euros cada feligrés en las últimas misas para sanear las cuentas. En este catolicismo de mercado, Benedicto XVI hizo grandes progresos el pasado septiembre en Londres. Por primera vez, la iglesia cobraba la entrada a las misas que ofició Ratzinger, con precios entre 5 y 25 libras. Palabra de Dios: la salvación será de quien la pague.

- “Y sonó la trompeta de los chanchullos. Y los políticos del PP aprovecharon para sacar tajada”. (Jueces. 7, 25). La trama Gürtel, el proceso de corrupción en el que anda enfangada la plana mayor del PP valenciano, también extendió sus tentáculos a la última aparición del Papa. Con motivo de su visita a Valencia en 2006, los contratos adjudicados de manera irregular a la televisión valenciana (RTVV) ascendieron a 15 millones de euros. Los caminos de esta millonada son hoy un secreto comparable a los misterios de Fátima.

- “Y dijo el Pontífice: Bueno, me vuelvo a Roma. Y las cuentas públicas sangraron números rojos hasta el juicio final”. (Ezequiel, 25,17). Cálculos de la última visita: unas horas de Benedicto XVI por Valencia supusieron al erario público 12 millones de euros. El presupuesto de Barcelona y Santiago lo conoceremos en los próximos meses. En materia de cuentas son preferibles los castigos de la Biblia. Según las escrituras, después del diluvio universal Dios al menos pagó la factura con un arco iris.

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