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Millenium 3: ¿sólo una trilogía?

Millenium 3: ¿sólo una trilogía?

Con la tercera parte de Millenium, la saga de Stieg Larsson, se cierra la serie del fallecido escritor sueco, o al menos de momento, porque según indican varios rumores, Larsson pudo habernos dejado como herencia una cuarta parte, aunque no hay nada seguro al respecto, por lo que oficialmente, y de momento, ‘La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire’ es el punto y final de la saga del escritor.

Esta tercera entrega ha resultado ser la más aburrida y lenta de todas desde mi punto de vista. Pese a ello, ha tenido tramas y momentos insuperables, como la muerte de Zalachenco, la relación de Lisbeth con su nueva abogada o la historia en torno a Erika Berger y su acosador. De todas formas, el ritmo de la novela ha descendido descaradamente en comparación con las anteriores partes, quizás, gran parte de la culpa sea de Larsson, ya que se ha arriesgado demasiado dejando a la protagonista Lisbeth Salander en un segundo plano, porque la presencia de Salander en la última entrega es demasiado leve para mi gusto, aunque en la parte final adquiere el protagonismo merecido.

El cartel de la película

Uno de los pasajes más aburridos del libro y de la saga en general ha sido la historia de la maldita Säpo, ese grupo de policías o agentes entre los que se encontraban varios corruptos e incluso asesinos, entre ellos el propio padre de la protagonista, o el malvado Bjürman, pese a que en este caso sólo se trataba de un colaborador de la organización.

Las verdaderas revelaciones de ‘La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire’ han sido dos mujeres, una de ellas pasó desapercibida y casi ni se la nombró en los anteriores libros, la abogada y hermana de Mikael Blomkvist Annika Giannini; y por otro lado, la terca periodista Erika Berger,que en mi opinión ha protagonizado la trama más intrigante de la última etapa, en la que Berger es acosada por un trabajador de su entorno tras haber dejado la revista Millenium para adentrarse en un mundo completamente nuevo y diferente, en el que la periodista no es bienvenida desde el principio.

En el caso de Giannini, la hermana de Mikael toma un papel decisivo e importante en la historia, ya que le toca defender a Lisbeth Salander, una mujer complicada y en ocasiones difícil de defender, pero ambas logran protagonizar uno de los pasajes más tensos e interesantes del libro.

 

Exactamente, estoy hablando del juicio, en concreto, el momento en el que Annika descubre a Teleborian, un psiquiatra sin escrúpulos y duro de roer. Como he dicho anteriormente, la relación de la acusada y su defensora es de las mejores de la saga, casi incluso superando a la pareja formada por la misma Salander y Blomkvist, otro personaje que tampoco ha sido aprovechado al máximo en esta parte en la que la Säpo y el origen de la organización han tomado un papel mucho más importante que en anteriores ediciones.

Por último, el final ha sido idóneo y quizás alargar la trama pueda ser un error, ya que las historias importantes están cerradas, tanto la amistad de los dos protagonistas (Lisbeth y Mikael), como el caso Zalachenco, aunque quizás falte conocer a la hermana gemela de Lisbeth y descubrir qué ha sido de ella durante todo este tiempo y cual podría ser la actitud de la dura Salander al encontrarse con su propia hermana. De todos modos, el final ya ha llegado y es poco probable pensar en una continuación.

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