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La Estación Espacial Internacional seguira hasta el 2020

Convertida en la mayor plataforma de experimentación para acercar el universo a la humanidad, la Estación Espacial Internacional (EEI) cumple hoy diez años habitada en forma permanente. Ése era el lapso de vida útil que le habían pronosticado, pero ahora se ha visto que podrá funcionar al menos hasta 2020 . El mayor laboratorio orbital duplicará así el tiempo de vida útil previsto al comenzar su construcción

Algo similar había ocurrido con su antecesora, la estación soviética Mir: comenzó a construirse en 1986, con una expectativa de cinco años; pero recibió su último módulo en 1996 y duró hasta 2001, ya muy averiada tras un incendio en 1997. Con la caída de la Unión Soviética, la Mir recibió misiones internacionales, primero de la ESA –la Agencia Espacial Europea– y luego en forma conjunta con la NASA.

La agencia espacial estadounidense tenía su propio proyecto de plataforma orbital pero, ante sucesivos recortes presupuestarios, suscribió el proyecto Shuttle-Mir. Éste combinó las capacidades de la estación Mir y los transbordadores de Estados Unidos. En 1993, el vicepresidente estadounidense Al Gore y el primer ministro ruso Víctor Chernomirdin anunciaron los planes para un nuevo laboratorio orbital , que resultó ser la EEI.

Su construcción se inició en noviembre de 1998, con el módulo ruso Zariá. Dos meses después se enganchó el módulo estadounidense Unity. Recién un año y medio después la plataforma se hizo habitable, con el acoplamiento del módulo de servicio Zvezdá.

El 2 de noviembre de 2000, la Soyuz TM-31 llevó a los tres primeros habitantes: Yuri Gidzenko, Serguéi Krikaliov y William Shepherd. Durante su estancia de cuatro meses y medio, su principal ocupación fue poner en funcionamiento todos los sistemas, y el mayor desafío, matar los ratos libres: no había biblioteca ni videoteca.

Desde entonces, la estación ha tenido 196 inquilinos, procedentes de Rusia, EE.UU., Canadá, Italia, Francia. Japón, Sudáfrica, Bélgica, Holanda, Alemania, Suecia, Malasia, Corea del Sur, España y Brasil. Desde 2001, la EEI abrió sus compuertas a siete turistas espaciales. El último fue el canadiense Guy Laliberté, fundador del Cirque du Soleil.

En estos diez años, los tripulantes realizaron 150 caminatas espaciales y recibieron 34 transbordadores estadounidenses, 67 vehículos rusos, uno europeo y otro japonés. La plataforma continuó sumando módulos; cuando esté terminada, pesará 377 toneladas y tendrá un espacio interior de 1.217 metros cúbicos.

Ya no es tan incómoda. Los astronautas disfrutan de una espectacular vista panorámica de la Tierra a 350 kilómetros de altura, de un gimnasio y de nueve dormitorios. En 2009, la tripulación se duplicó, lo que obligó a instalar un segundo retrete.

Los seis cosmonautas actuales pasarán el décimo aniversario trabajando: el viernes acoplaron el carguero espacial ruso Progress, y les llevará varios días traspasar las provisiones de agua, alimentos, oxígeno y combustible. En las bodegas viajaron equipos para la trasmisión de información a altas velocidades, y aparatos para experimentos científicos. Pero también hay libros, revistas, discos y DVDs con películas. Les llegó además una bolsa especial con regalos, sellada y con la leyenda “Abrir el 31 de diciembre”.









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